Lección 9 — IV Trimestre 2026
El Fariseo y el Publicano
"Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido" (Lucas 18:14).
🎯 Objetivo de la lección
Que los niños comprendan la importancia de la humildad y aprendan que Dios mira el corazón más que las apariencias externas.
Colorear el siguiente dibujo
- ¿Quiénes fueron al templo a orar? ¿Cómo fue la oración del fariseo?
- ¿Qué dijo el publicano en su oración? ¿Cuál de los dos agradó a Dios?
- ¿Qué nos enseña esta parábola acerca de la humildad?
✨ Conclusión
Cuando nos acercamos a Dios con sinceridad y humildad, recibimos Su gracia y Su bendición.
📖 Comentario
En la historia aparecen dos hombres que fueron al templo a orar. El primero era un fariseo, una persona muy respetada por su conocimiento de la Ley. El segundo era un publicano, un cobrador de impuestos que era despreciado por muchos. El fariseo oró hablando de sí mismo y de todas las cosas buenas que hacía. Agradecía no ser como otras personas y mencionaba sus ayunos y ofrendas. Sin embargo, su oración mostraba orgullo y una actitud de superioridad. En cambio, el publicano permaneció a cierta distancia, no se atrevía ni siquiera a levantar los ojos al cielo y reconocía humildemente sus pecados delante de Dios. Esta diferencia de actitudes fue el centro de la enseñanza de Jesús.
Jesús explicó que Dios aceptó la oración del publicano porque fue sincero y humilde. El publicano entendió que necesitaba la misericordia de Dios y no trató de justificarse a sí mismo. Esta parábola enseña a los niños que Dios no se impresiona por las apariencias, los títulos o las habilidades de una persona. Lo que realmente le agrada es un corazón humilde y arrepentido.