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Lección 9 — IV Trimestre 2026

Obrando justamente

Fecha sábado 28 de noviembre de 2026
Verso / Texto de memoria Miqueas 6:8
Lectura bíblica Miqueas 6:6-8; Mateo 5:13-16
"Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios." (Miqueas 6:8)
Objeto / Objetivo de la lección

Comprender que los hijos de Dios están llamados a reflejar la justicia divina mediante una conducta íntegra, honesta y misericordiosa en todas las áreas de la vida.

Comentario

El profeta Miqueas resumió de manera extraordinaria lo que Dios espera de su pueblo: hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con Él. Estas tres cualidades están profundamente relacionadas. La verdadera justicia no puede separarse de la misericordia ni de la humildad. Algunas personas utilizan la justicia para condenar o despreciar a los demás, pero la justicia bíblica busca restaurar y reflejar el amor de Dios. Jesús mostró este equilibrio durante su ministerio terrenal. Defendió la verdad, denunció el pecado y, al mismo tiempo, extendió gracia y compasión a quienes se arrepentían. Los creyentes deben seguir este ejemplo al tratar con familiares, compañeros de trabajo, vecinos y hermanos en la fe. La justicia divina siempre está acompañada de amor y misericordia.

Obrar justamente también implica actuar con honestidad en todos los aspectos de la vida. Dios espera que sus hijos sean personas confiables, sinceras y transparentes. La mentira, el engaño, la corrupción y la deshonestidad contradicen los principios del evangelio. En una sociedad donde muchas veces se normalizan prácticas incorrectas, el creyente está llamado a ser diferente. La integridad puede requerir sacrificios, pero produce una conciencia limpia y un testimonio poderoso. El Espíritu Santo fortalece al creyente para mantenerse firme cuando enfrenta tentaciones o presiones para actuar incorrectamente. La obediencia a Dios siempre trae bendición espiritual, aun cuando implique renunciar a ventajas temporales. La justicia comienza con pequeñas decisiones tomadas cada día.

La justicia cristiana también incluye la preocupación por el bienestar de los demás. Dios muestra especial interés por los necesitados, los débiles y los que sufren injusticias. A lo largo de las Escrituras encontramos constantes llamados a defender al huérfano, la viuda, el extranjero y el pobre. Como hijos de Dios debemos desarrollar sensibilidad hacia las necesidades de quienes nos rodean. La justicia no consiste únicamente en evitar hacer el mal, sino también en procurar activamente el bien. Cuando servimos a otros, defendemos la verdad y actuamos con integridad, reflejamos el carácter de Cristo. Nuestra conducta puede convertirse en una luz que inspire a otros a buscar a Dios. Obrar justamente es una forma práctica de glorificar al Señor en medio de un mundo necesitado de esperanza.

Conclusión

Como hijos de Dios, debemos reflejar el carácter justo de nuestro Padre celestial en cada aspecto de nuestra conducta, siendo luz y testimonio para el mundo.

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