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Lección 11 — IV Trimestre 2026

Recordando a Dios en la Juventud

Fecha sábado 12 de diciembre de 2026
Verso / Texto de memoria Eclesiastés 12:1
Lectura bíblica Eclesiastés 12:1-8
"Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento." Eclesiastés 12:1
Objeto / Objetivo de la lección

Comprender la importancia de buscar a Dios desde temprana edad y mantener una relación fiel con Él durante todas las etapas de la vida.

Comentario

El llamado a recordar al Creador no significa simplemente pensar ocasionalmente en Él, sino reconocer Su autoridad, buscar Su voluntad y establecer una relación profunda con Él. Muchas personas dejan los asuntos espirituales para más adelante, creyendo que tendrán suficiente tiempo en el futuro para acercarse a Dios. Sin embargo, la Biblia enseña que la juventud es una etapa ideal para formar hábitos espirituales sólidos y construir un fundamento que sostenga la vida durante los años venideros.

La juventud suele estar llena de energía, sueños, proyectos y oportunidades. Sin embargo, también es una etapa donde abundan las tentaciones, las influencias negativas y las decisiones que pueden marcar el resto de la vida. Por esta razón, Salomón exhorta a buscar a Dios antes de que lleguen los "días malos", una expresión que se refiere a las dificultades asociadas con el envejecimiento y las limitaciones de la vida. Para las mujeres jóvenes, esta enseñanza es especialmente valiosa. Una relación firme con Dios proporciona dirección para elegir amistades correctas, tomar decisiones sabias, desarrollar un carácter piadoso y enfrentar los desafíos de la vida con fe. La juventud invertida en el Señor produce frutos que pueden bendecir toda una existencia.

Aunque el texto se dirige especialmente a los jóvenes, su mensaje también tiene una aplicación para mujeres de todas las edades. Muchas hermanas llegaron al conocimiento de Dios en la adultez o incluso en la vejez. Este pasaje no debe interpretarse como una limitación para quienes comenzaron más tarde su caminar con Cristo, sino como un recordatorio del valor de dedicar cada etapa de la vida al servicio del Señor. Dios puede utilizar poderosamente tanto a una joven como a una mujer adulta o anciana. La clave está en vivir cada día con fidelidad y aprovechar el tiempo presente para fortalecer la comunión con Él. Nunca es demasiado tarde para comenzar a servir a Dios con sinceridad, pero siempre es mejor hacerlo cuanto antes.

El envejecimiento tiene el propósito de recordar que la vida terrenal es limitada. La belleza, la fuerza y las capacidades humanas son temporales, pero el alma tiene un destino eterno. La mujer que anhela la eternidad comprende que debe prepararse espiritualmente mientras tiene oportunidad. Cada etapa de la vida presenta oportunidades únicas para crecer en la fe y servir a Dios. Quienes recuerdan a su Creador desde temprano y permanecen fieles hasta el final desarrollan una vida llena de propósito, esperanza y preparación para el encuentro con el Señor.

Conclusión

Al reconocer la brevedad de la vida y la certeza de la eternidad, aprendemos a valorar nuestra relación con Dios por encima de cualquier logro temporal.

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