Lección 10 — III Trimestre 2026
La mujer como Pilar en la Iglesia
«Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.» (Hechos 16:14)
Objetivo
Reconocer su influencia en la iglesia.
- Servir activamente.
- Apoyar líderes.
- Ser ejemplo.
Hechos 16:14; Hechos 16:15; Romanos 16:1; 1 Corintios 12:12; 1 Pedro 4:10; Gálatas 5:13; Salmos 145:4; 1 Corintios 16:15; Mateo 23:11; Romanos 12:15; Lucas 16:10; 2 Timoteo 3:14; Efesios 4:16; Hebreos 10:24; Colosenses 3:23
- ¿Cuál es tu rol en la iglesia?
- ¿Cómo puedes fortalecerlo?
- ¿Qué dones tienes?
Conclusión
La mujer es clave en la obra de Dios.
Comentario
La mujer ha sido clave en la obra de Dios (Hechos 16:14–15). Dios usa a mujeres en diferentes ministerios (Romanos 16:1–3). Su servicio fortalece la iglesia (1 Corintios 12:12). Cada mujer tiene dones (1 Pedro 4:10). El servicio debe hacerse con amor (Gálatas 5:13). Su influencia impacta generaciones (Salmos 145:4).
Además, la mujer como pilar en la iglesia cumple un rol esencial en la edificación del cuerpo de Cristo. Su servicio, muchas veces silencioso, sostiene áreas fundamentales como la enseñanza, la oración y el apoyo a otros (1 Corintios 16:15).
Asimismo, la disposición de la mujer para servir con humildad refleja el carácter de Cristo. Jesús enseñó que el mayor es el que sirve (Mateo 23:11), y muchas mujeres cumplen este principio al trabajar con amor y entrega en diferentes ministerios.
También es importante reconocer que la mujer aporta sensibilidad espiritual dentro de la iglesia. Su capacidad de percibir necesidades y actuar con compasión la convierte en instrumento de cuidado y restauración (Romanos 12:15).
Además, la fidelidad en lo pequeño abre puertas a mayores responsabilidades en la obra de Dios (Lucas 16:10). La mujer también juega un papel clave en la formación espiritual de niños y jóvenes dentro de la iglesia (2 Timoteo 3:14–15).
Asimismo, su participación fortalece el trabajo en equipo dentro de la iglesia. Cada mujer, con sus dones, contribuye al crecimiento del cuerpo de Cristo (Efesios 4:16), mostrando que todos son necesarios en la obra.
Una mujer comprometida con la iglesia inspira a otras a servir (Hebreos 10:24). También es importante que reconozca que su servicio en la iglesia es una expresión de adoración a Dios (Colosenses 3:23–24).