Antes de conocer a Jesús, Pablo era un hombre muy duro con los cristianos. Él perseguía a los seguidores de Cristo y quería detener la predicación. Pensaba que estaba haciendo lo correcto, pero en realidad estaba equivocado.
Muchas personas le tenían miedo porque había causado mucho daño. Sin embargo, Dios veía algo especial en Pablo. Jesús sabía que él podía convertirse en un gran predicador.
Esto nos enseña que Dios puede transformar a cualquier persona. No importa cómo haya sido alguien en el pasado, Cristo puede cambiarlo. Pablo pasó de perseguidor a predicador del evangelio.
Ahora quería que todos conocieran a Jesús. Dios también tiene un propósito especial para cada niño. Él puede usar nuestras vidas para hacer el bien y ayudar a otros.