En la iglesia de Antioquía había hombres que amaban mucho a Dios. Ellos oraban, ayunaban y servían juntos al Señor. Mientras adoraban, el Espíritu Santo habló a la iglesia.
Dios escogió a Pablo y a Bernabé para una misión especial. Ellos debían viajar y anunciar las buenas noticias de Jesús. La iglesia oró por ellos antes de enviarlos. Esto muestra la importancia de apoyar la obra misionera.
Pablo y Bernabé querían que todos conocieran el amor de Jesús. Los misioneros hacen sacrificios para llevar el evangelio. Debemos orar por quienes predican en otros lugares.
También podemos ayudar compartiendo la palabra donde vivimos. Dios puede usar tanto a adultos como a niños. No es necesario viajar lejos para ser misionero. Podemos hablar de Jesús en la escuela y en casa.
Pablo obedeció rápidamente al llamado de Dios. Nosotros también debemos estar dispuestos a obedecer. Dios tiene un propósito especial para cada vida.