Pablo llegó a la ciudad de Corinto durante sus viajes. Allí conoció a Aquila y Priscila, quienes también servían a Dios. Ellos trabajaban haciendo tiendas para ganarse la vida. Pablo trabajaba durante el día y predicaba acerca de Jesús.
Esto muestra que él era esforzado y responsable. No buscaba excusas para abandonar la obra de Dios. Debemos aprender a ser diligentes en todo lo que hacemos. Dios bendice a quienes trabajan con fidelidad.
Algunas personas escuchaban el mensaje y creían en Jesús. Pero otras se oponían y hablaban contra Pablo. A pesar de la oposición, él siguió predicando valientemente.
Una noche Dios le habló en visión para animarlo. Le dijo que no tuviera miedo porque Él estaba con él. Dios conocía las luchas y preocupaciones de Pablo. El Señor también nos acompaña en momentos difíciles. Nunca estamos solos cuando servimos a Dios.
La constancia es importante en la vida cristiana. A veces podemos sentirnos cansados o desanimados. Pero Dios nos da fuerzas para continuar adelante. Debemos permanecer firmes y obedientes al Señor. El trabajo para Dios nunca es en vano.
¡Dibuja tú la escena!
Usa tu imaginación y dibuja lo que más te gustó de esta lección.