Durante sus viajes, Pablo conoció a un joven llamado Timoteo. Los creyentes hablaban muy bien de él y de su conducta. Timoteo amaba a Dios y deseaba servirle sinceramente. Pablo vio en él un corazón dispuesto para la obra de Dios.
Por eso decidió llevarlo como compañero de viaje. Timoteo aprendió mucho acompañando a Pablo. Los jóvenes también pueden servir y aprender de Dios. Nunca somos demasiado pequeños para obedecer al Señor.
Timoteo tuvo que enfrentar retos y responsabilidades. Viajar con Pablo no era algo sencillo. Debían caminar largas distancias y enfrentar peligros. Dios usa a quienes tienen un corazón dispuesto.
No importa la edad cuando hay deseo de servir. El Señor puede hacer grandes cosas por medio de los niños. Los niños necesitan personas que los guíen en el camino de Dios.
También debemos aprender a escuchar buenos consejos. La obediencia y humildad ayudan a crecer espiritualmente. Timoteo llegó a ser un gran siervo de Dios. Todo comenzó con un corazón dispuesto a obedecer.
¡Dibuja tú la escena!
Usa tu imaginación y dibuja lo que más te gustó de esta lección.