Pablo y sus compañeros deseaban seguir predicando en diferentes lugares. Sin embargo, el Espíritu Santo les mostró que debían esperar. Aunque tenían buenos planes, Dios tenía uno mejor para ellos.
A veces nosotros también queremos hacer algo rápidamente. Pero debemos aprender a esperar la guía del Señor. Dios conoce el mejor camino para nuestras vidas. Cuando obedecemos a Dios, Él nos conduce correctamente.
Una noche, Pablo tuvo una visión muy especial. Vio a un hombre de Macedonia pidiendo ayuda. El hombre decía: 'Pasa a Macedonia y ayúdanos'. Pablo y sus compañeros obedecieron de inmediato.
Gracias a la obediencia de Pablo, muchas personas escucharon el evangelio. Dios quería llevar esperanza a nuevas ciudades y familias. Cuando obedecemos, otras personas también pueden ser bendecidas.
Tal vez Dios quiera que ayudemos a un amigo o familiar. Cada acto de obediencia puede traer grandes bendiciones. Nunca debemos ignorar la voz de Dios en nuestro corazón. Escuchar y obedecer siempre trae buenos resultados.